La forma del racimo depende del contexto
En orellanas, tallos largos, sombreros pequeños, bordes secos o racimos irregulares pueden relacionarse con aire, humedad, temperatura, luz, densidad o genética. Una fotografía ayuda, pero debe acompañarse con etapa y condiciones.
Compara bloques de la misma edad en diferentes ubicaciones y registra qué cambió antes de que apareciera la deformación. Así evitas corregir una sala completa por un problema localizado.