Hongos dentro del concreto: supervivencia y mineralización, todavía lejos del concreto autorreparable
¿Puede un hongo sobrevivir dentro del cemento y dejar señales de mineralización? El estudio encontró que Trichoderma reesei toleró hasta 8 % de cemento y mostró señales compatibles con fases minerales, pero no reparó grietas ni recuperó la resistencia del concreto.
¿Puede un hongo sobrevivir dentro del cemento y dejar señales de mineralización? El estudio comparó tres hongos y encontró que Trichoderma reesei toleró hasta 8 % de cemento y mostró señales compatibles con depósitos minerales; eso es un paso de compatibilidad, no una prueba de concreto autorreparable.
Contexto
La idea del concreto biológico parte de una tensión: el cemento es alcalino, seco y físicamente agresivo, mientras que los hongos necesitan condiciones que permitan crecer o al menos permanecer viables. Si un microorganismo sobrevive dentro de la matriz y favorece una precipitación mineral, podría abrir una línea de investigación para materiales con funciones nuevas, pero primero hay que separar supervivencia, mineralización y reparación.
Qué investigó el estudio
El trabajo probó tres hongos —Trichoderma reesei, Aspergillus niger y Mucor alpina— en sistemas con cemento. Buscó saber qué especies soportaban mejor la matriz y si aparecían señales de mineralización. Para ello combinó observaciones de supervivencia con tinción de Alizarin Red S y análisis de microscopía electrónica de barrido con EDX.
Qué encontró
T. reesei sobrevivió hasta una concentración de 8 % de cemento y presentó señales de calcio y carbono compatibles con fases parecidas a carbonato de calcio. A. niger también sobrevivió, pero se observaron indicios de daño en el concreto. M. alpina tuvo una tolerancia más limitada. El resultado muestra diferencias claras entre especies y una señal de mineralización; no muestra cierre de grietas ni recuperación mecánica.
Por qué importa
La investigación identifica un criterio inicial para diseñar biomateriales: antes de preguntar si un hongo “repara” el concreto hay que saber si permanece viable en la mezcla y qué transformación mineral produce. Esa información puede orientar pruebas posteriores de porosidad, adherencia, durabilidad y resistencia, y evita comunicar como producto terminado lo que todavía es compatibilidad en laboratorio.
Límites y precauciones
El estudio no demostró autorreparación de grietas, recuperación de resistencia, durabilidad frente a ciclos ambientales ni desempeño en una estructura real. La señal química no basta para atribuir una función estructural. Tampoco permite extrapolar los resultados a cualquier hongo, formulación de cemento o condición de obra.
Conclusión
Algunos hongos pueden soportar parte del entorno cementicio y dejar huellas de mineralización, con T. reesei como el candidato más resistente de esta comparación. El siguiente paso es medir función mecánica y durabilidad; por ahora, el concreto autorreparable sigue siendo una hipótesis de ingeniería.
Referencias
- Danner, C., Charest, J., Borghuis, C., Gruber, J., Müller, S., Ipsmiller, W., Mauschitz, G., Mach, R. L., & Aigner, A. R. M. (2026). Exploring filamentous fungi for survival and biomineralization in concrete. https://doi.org/10.1016/j.clema.2026.100426
Fuentes
Referencias consultadas para elaborar esta pieza editorial.
Imagen
Imagen original generada para explicar visualmente el tema; no corresponde a una fotografía ni figura del estudio y no representa sus resultados. Crédito: Setas de Siecha — ilustración original